8. LA ORACIÓN A DIOS

 

La oración a Dios es, en esencia, un comunicarnos con Él. Le pedimos lo que necesitamos, le agradecemos por lo concedido, etc. Es eficaz cuando somos sinceros, humildes y espontáneos al hacerla, y recordando el epígrafe 2.2 de este trabajo: nuestro mensaje mental llega siempre a lo alto a través del cordón de plata, de forma tanto más intensa y rápida cuanto mayor sea nuestra fe y receptividad ante el Señor, y la ayuda nos llega siempre en la justa forma y medida que necesitamos para encarar los desafíos que tengamos que enfrentar en este plano.

 

Esto significa que aún estando bien conectados con Dios vamos a tener que vivir determinados conflictos que sirven siempre a nuestro desarrollo espiritual. Si constantemente nuestras necesidades fueran satisfechas al momento, si no tuviésemos que esforzarnos para superar las adversidades, seríamos apenas inválidos vitales, vanidosos, pueriles, incapaces de comprensión y compasión hacia los otros, entre otras cosas. En este plano es totalmente necesario que el ser humano conozca, sí, el amor, el crecimiento, la propia acción y fuerza creadora, la salud, la alegría… pero también los límites que imponen la enfermedad, la impotencia, la restricción y, en suma, la muerte. Aunque por supuesto, esto último no quiere decir que para crecer tengamos que buscar nosotros situaciones dolorosas, las confrontaciones que necesitamos para desarrollarnos son exactamente las que nos vienen dadas sin buscarlas. Autoinflingirnos daño o ponernos en situaciones de conflicto de modo innecesario no nos hace santos, nos hace enfermos; no nos hace humildes, nos hace soberbios espirituales.

 

El camino vital positivo consiste, pues, en una relación de colaboración con Dios en la que tenemos que caminar con nuestras propias piernas, y en las situaciones específicas que así lo exigen podemos pedir y recibir su ayuda, siempre en la medida y forma adecuadas para el mayor desarrollo de nuestro ser.  

 

8.1. La oración adecuada

La oración adecuada sentimos que “sale del corazón”, y cuando la realizamos no la sentimos como una carga.

Da igual si se trata de una fórmula fija, escrita por uno mismo o por otros, o de un discurso espontáneo, lo que importa realmente es que, se trate de uno u otro caso, la persona tiene que percibir que le sienta bien, que la necesita, como cuando uno come un plato que le gusta y lo alimenta.

 

Tampoco hay nada de malo si una oración es sofisticada desde el punto de vista formal, aunque sí surge un problema cuando por una cuestión de forma se convierte en una carga pesada, algo que agota en vez de ser vigorizante para el alma.

 

Para el caso específico de las oraciones de protección espiritual, que tendremos que utilizar a veces en situaciones de emergencia, se recomienda desde aquí que sean lo más breves posibles, que pidan lo que tienen que pedir de manera clara y directa, con un lenguaje simple, para que sean fácilmente memorizables y por ello utilizables con agilidad en el caso de un ataque espiritual, por ejemplo.


En resumen, toda oración hecha con fe y amor es eficiente, y si en algún momento sentimos que nuestra fe se debilita, hay que pedírsela a Dios, pedirle que no nos suelte.

Si por otro lado uno no ha tenido nunca fe, basta también con hacer la prueba de pedírsela y perseverar en ello. Para muchas personas, el inicio de la comunicación consciente con Dios es conflictivo, han sufrido engaños y frustraciones en relación a la vida espiritual, o peor, pueden haber llegado a ser programadas mentalmente para rechazarla, y experimentan una mezcla de desconfianza, resentimiento y a la vez de deseo de contacto. Aquí hay que insistir, pues puede ser necesario para nuestra alma el tener que esforzarse para llegar a conseguir ese contacto (para eliminar vanidades u odios, por ejemplo) y es necesario que tener cuidado en no caer en la tentación de ser hostil hacia el Señor porque “Dios se resiste a los soberbios” (1 Pedro 5:5).

 

8.2. La oración inadecuada

Formas de orar inadecuadamente:

 

1. Cuando oramos de forma mecánica, automática, por obligación, con aburrimiento, rezando pero pensando en otras cosas.

2. Las oraciones largas, farragosas, complicadas o pomposas suelen hacer más difícil la sinceridad y la auténtica conexión con el Espíritu.

 

3. Cuando oramos pidiendo el mal para otros, pues Dios es en esencia, amor.

 

4. Cuando oramos sin fe.

 

5. Cuando utilizamos fórmulas egóicas, esto es, las que suponen que el poder para que lo que se pide se realice está en uno mismo y no en Dios, y son del tipo: “yo bendigo”, “yo ordeno”, “yo decreto”, “yo desafío”...

 

Cuando la persona recurre a estas fórmulas existe la tentación de que crea que la energía viene de ella, el ego puede crecerse y se puede empezar a experimentar sentimientos de grandeza y omnipotencia, siendo que, en realidad, cuando la oración de protección produce sus efectos benéficos, la energía nos está siendo dada desde lo Alto.

 

Si se da este envanecimiento, el Espíritu Divino no puede enviarnos su energía porque la persona está vibrando desde las bajas pasiones, está débil, y por tanto queda a merced de los entes que, por supuesto, van a aprovechar para excitarle aún más esos sentimientos de falsa omnipotencia y dominarla aún más severamente.

 

8.3. La oración a Dios y los entes negativos

Como ya se ha comentado, cuando la persona ora a Dios los entes negativos se sienten incomodados y se debilitan, pues llega a nuestro cuerpo energía desde lo alto que nos fortifica a todos los niveles. Entonces, estos siempre lo van a querer impedir, insuflándonos pensamientos de rechazo hacia ello, confundiendo nuestra mente o incluso actuando sobre la musculatura de nuestra boca en el momento de orar.

En tal caso, hay que recurrir a alguna de las oraciones de protección que expondremos seguidamente, sobre todo la que pone sobre nosotros un manto energético de protección (ya mostrada al inicio de este libro para prevenir posibles interferencias en la lectura, y que será comentada con más detalle en el punto 8.4.1.).

 

Recordemos pues que si empezamos a recitarla y sentimos que a la boca le cuesta vocalizar hay que insistir en repetirla y que conforme la vayamos repitiendo nos llegará más energía desde lo Alto, siendo que gradualmente conseguiremos pronunciarla mejor, además de sentir cómo se va aliviando nuestro malestar.

 

En un ente negativo, la oración puede hacer que se vaya, que se quede pero debilitado o que los seres angélicos se lo lleven si lo hemos pedido y ha terminado su papel junto a nosotros. En el caso de que no se lo lleven por el momento a pesar de pedirlo, esto puede significar que aún juegue algún papel en nuestro proceso de aprendizaje espiritual o que estemos haciendo algo que impida que el Señor nos proteja plenamente. Entonces, será necesario el autoexamen: ¿Por qué la oración no está funcionando? ¿Qué impide que el Señor se lo lleve? ¿Por qué en otras ocasones fuí ayudado con toda potencia y eficacia y ahora no? ¿Estoy adoptando alguna actitud equivocada al respecto? ¿Qué estoy haciendo que no debo? ¿Qué debería hacer y no estoy haciendo?, etc. En cualquier caso, hay que tener calma, pues sabemos que acogiéndonos a Dios nunca estaremos indefensos, el ente va a actuar siempre bajo determinados límites, pues el proceso estará dirigido desde lo Alto.

 

Entonces, salvo en situaciones que merezcan especial escrutinio, esta es la clave para determinar si un síntoma o malestar es de naturaleza espiritual o no: si lo es, a través de la oración se reduce o elimina, si no, no.

Por cierto, se desaconseja del todo hablar directamente a los espíritus inferiores, mucho menos insultarlos o desafiarlos, pues eso significa darles espacio para que nos manipulen y desequilibren, propicia que nos alteremos emocionalmente, y entonces ya estaremos débiles, a su merced. En relación a los entes nada podemos sin la energía que viene de lo Alto, el papel activo real de la persona consiste en reconocer que necesita la ayuda de Dios y en pedirla, y en emplear además todos los recursos que ofrece su mente (fuerza de voluntad, estudio, coraje, amor, etc.) para rechazarlos.

Por otro lado, puede suceder que la persona consolide una especie de “pacto” inconsciente de tolerancia frente a ellos. Algunas causas básicas pueden ser:

1. El sentimiento de soledad: estos, a pesar de producir una vida de terribles sinsabores a la persona influenciada, se lo pueden aliviar.

2. El miedo a ser un individuo libre.

3. El miedo a asumir la responsabilidad de los propios actos, por ser realmente dueño de la propia mente.

 

8.4. Oraciones de ayuda y protección

Siguen una serie de oraciones para situaciones específicas. Se recomienda al lector que elija apenas aquellas que el corazón le pida. Además, si se siente necesario, se pueden cambiar para adaptarlas a la propia situación personal, o incluso el lector puede tomar apenas la idea que le interese y crear sus propias oraciones.

 

Lo importante es, insistimos, escuchar al corazón, que es donde sentimos los mensajes de nuestro ser espiritual, quien está siempre en comunicación directa con el Señor.

 

Nota: Las siguientes oraciones han sido escritas por la exorcista laica española María Ángeles Bertolín, con excepción de las oraciones 8.4.5 y 8.4.14

 

8.4.1. Oración del manto de protección

Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, poned un manto sobre mí que me cubra de la cabeza a los pies y que me proteja de todo mal.

También os pido que con vuestra luz purísima y eterna guiéis a los espíritus que vagan por la tierra y que vuestros ángeles los encaminen al lugar que les hayáis destinado.

Amén.


Comentario:

Es la oración de protección contra entes negativos más básica e importante. Cuando recibimos una agresión espiritual nuestras defensas naturales están débiles y, por esta oración, la Trinidad pone sobre nosotros un “manto” de energía protectora que debilita y repele a los entes.

 

La segunda estrofa implica que al pedir que estos sean encaminados al lugar que les corresponda no solo nos estamos protegiendo a nosotros mismos sino que, por un lado, al ser llevados dejarán de hacer daño a otras personas y, por otro, estaremos cooperando con su proceso de sanación y redención.


Se recomienda recitar los dos párrafos aunque, en una situación de emergencia, en la que uno sienta un asalto espiritual violento y que por ello esté en un estado de fuerte inestabilidad mental (confusión, estrés, miedo, etc.), podemos limitarnos a ir recitando apenas el primero, hasta que vayamos sintiendo que nuestras fuerzas y equilibrio se han restablecido y el ataque ha cesado.

 

Al recitarla podrá sentir usted que le cuesta vocalizar las palabras, podrá tener dificultades para concentrarse en su lectura o experimentar el impulso de huir de ella, pero será necesario que continúe repitiendo el recitado (cuanto más fuerte sea lo que se opone a ella, más tiempo habrá de mantenerla). 

 

Dado el caso, con los sucesivos recitados comprobará que esas manifestaciones van disminuyendo hasta desaparecer. Así, cuando sienta que consigue vocalizar el texto de forma clara y fácil y que las sensaciones o manifestaciones negativas han cesado, significará que Dios ha cumplido lo que se le pide en la oración.


Se recomienda memorizarla, pues en un asalto repentino, que nos toma desprevenidos y en el que nos vemos desequilibrados rápidamente, podemos no conseguir concentrarnos para crear en el momento una oración espontánea adecuada. Aquí sí es especialmente útil que la oración esté bien grabada en la memoria para que pueda venir a la mente de forma rápida y automática, como un movimiento instantáneo de defensa.

Al comienzo de su utilización, cuando aún no la sepa usted de memoria, será práctico llevarla escrita en algún sitio bien a mano, como por ejemplo en un papel guardado en un bolsillo o en el teléfono celular.

Resulta también muy útil en los casos de personas que se comunican con supuestos espíritus elevados para comprobar si son realmente positivos. Si a la hora de comunicarse con ellos se hace la oración y la comunicación queda bloqueada, perturbada o estos intentan convencer a la persona de que no la haga, será la comprobación de que se trata de espíritus malignos.   

 

8.4.2. Oración nocturna 1

Los ángeles de luz iluminen mi sueño y protejan mi cuerpo todo el tiempo que mi alma esté alejada de él. Dadme la ayuda necesaria, oh ángeles del cielo, os lo pido en el nombre de Dios todopoderoso, de Jesucristo su hijo y por el poder de su Santo Espíritu.

También os pido que a través de este descanso me orientéis en los problemas que he tenido en este día, guiándome y dándome el conocimiento suficiente para poderlos solucionar.
 
Os pido, Señor, que durante el sueño obtenga un descanso placentero y un feliz sueño.

Amén.


Comentario:

Para evitar pesadillas y asaltos producidos por entes negativos durante el sueño se puede recitar esta oración antes de dormir. La primera línea hace referencia a la idea de que mientras dormimos el alma sale del cuerpo para visitar lugares que le son necesarios en el plano astral y mantiene su conexión con el cuerpo físico a través del cordón de plata. En estos momentos el cuerpo se ve más vulnerable frente a los espíritus, de ahí la utilidad de la oración. También nos protege de ir durante el viaje a lugares indebidos donde nos puedan hacer daño, pues este estará orientado por los ángeles.

 

Existen técnicas de meditación que permiten provocar viajes astrales conservando la consciencia, sí, pero pasan por inducir estados de trance que debilitan nuestras defensas energéticas naturales frente a los entes negativos (todo estado de trance produce este efecto). El viaje astral provocado artificialmente también nos puede llevar a lugares donde no tendremos la protección de Dios. Entonces, desde aquí se recomienda muy vivamente limitarnos a vivir los viajes astrales que se dan de manera natural e inconsciente durante el sueño, para los que el alma tiene motivos legítimos.

Seguidamente ofrecemos dos modelos más de oración nocturna, a elegir libremente según el deseo del lector.

 

8.4.3. Oración nocturna 2

Señor y Padre Nuestro, te ruego me concedas la gracia de que nunca más ninguna alma en pena o espíritu de tinieblas pueda entrar en mí.

 

También te pido que tu luz purísima y eterna me guíe en esta vida y en la vida venidera. Te lo pido por nuestro señor Jesucristo, y tal como te lo pido, que así me sea concedido si es tu santa voluntad.

 

En tu nombre rezo un Padre Nuestro para todas aquellas almas en pena y todos aquellos espíritus de tinieblas que se encuentran perdidos sin luz. Te pido que los encamines y los guíes hacia el camino de la verdad, la luz y el bien.

 

(Aquí se puede expresar un pedido personal y luego rezar el Padre Nuestro)

 

8.4.4. Oración nocturna 3: pedir protección para los niños

En el nombre de tu hijo Jesucristo, te pido, Señor, que protejas el reposo de (decir el nombre del niño) de toda pesadilla, que tus ángeles de luz estén con él, y que tu Espíritu Santo lo ilumine y proteja durante toda la noche, dándole tu luz espiritual y apartando todo aquello que pueda perturbar la paz de su sueño.

 

Te lo pido en tu Santo Nombre y en el de tu hijo Jesucristo, y así me sea concedido si es vuestra santa voluntad.

 

Amén.

 

Comentario: Si se quiere se puede pedir para uno mismo también.

 

8.4.5. Oración contra espíritus, magia y energía mental negativa

Padre, Hijo y Espíritu Santo, os pido que encaminéis a cualquier espíritu que me esté haciendo mal al lugar que le corresponda según vuestra voluntad, que me libréis de toda energía mental o hilo de magia dirigidos contra mí y contra mi morada, y que eliminéis cualquier secuela que estas influencias hayan podido dejar en mi ser. Si algún practicante de iniquidad espiritual me está agrediendo, haced también que sea confrontado con vuestro poder y gloria y que por ello entienda que nunca más debe hacerlo, permitid que llegue a la paz y sanadlo de todos sus dolores.

 

Por fin os pido que, si es para el mayor bien de mi alma, quede protegido para siempre de estos males.

 

Amén.

 

Nota: Con relación al concepto de "hilo de magia", véase el epígrafe 19.1. Sobre los rituales de magia destinados a agredir personas.

 

8.4.6. Oración para la limpieza de secuelas espirituales

Conserva, Señor, la calma de mi alma, limpia mi mente de toda negatividad, deshecha de mí todo ese sufrimiento que tengo, y que tu amor inunde todas y cada una de las zonas de mi mente y de mi ser. Protégeme de todo mal con tu luz purísima y eterna, y así me sea concedido en el santo nombre de tu hijo Jesucristo y por el poder de tu Santo Espíritu.

Amén.

 

8.4.7. Oración de ayuda para la superación de pruebas

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Señor, te pido que tu amor sea hacia mí como el que Tú me has hecho sentir por las cosas más hermosas que me has dado en esta vida. Siento en mi interior que es fruto de tu amor a la humanidad el amor que nos regalas continuamente.

 

Ámame, Señor, y protégeme con tu manto de todo aquello que me pueda perturbar, pues en ocasiones me siento perdido en un mundo de tinieblas.

 

Ayúdame a superar las pruebas a las que me veo sometido diariamente. Que tu amor esté conmigo durante todos los días de mi vida.

Amén.

 

8.4.8. Oración de protección contra pensamientos o voces producidas por entes negativos. Preparación para actividades espiritualmente importantes

Te pido, Señor, que apartes de mí cualquier pensamiento o voz negativa que me quiera perturbar. Limpia mi mente con tu luz purísima y eterna de cualquier influencia negativa. Te pido en el santo nombre de tu hijo Jesucristo y en el de tu Santo Espíritu que apartes de mí todo aquello que pueda manipular mi mente, dándome la fuerza suficiente para defenderme de todo mal.

Amén.

Comentario:

 

Esta oración resulta particularmente útil en casos en que la persona siente que le cuesta pensar con claridad, tiene problemas de concentración, tiene que atender a algún asunto que necesita de una gran capacidad de discernimiento o incluso si escucha voces literalmente (en casos de esquizofrenia, será de una ayuda determinante para comprobar si se trata realmente de esa enfermedad o de influencias espirituales).

 

También puede ser útil recitarla justo antes de realizar alguna actividad espiritual o mental de relevancia, por ejemplo antes de leer la Biblia, de asistir a un culto religioso, antes de la visita al psicólogo o al psiquiatra, antes de analizar una situación que va a exigir un cuidadoso estudio para tomar una decisión importante, etc.

 

8.4.9. Oración para ver la verdadera forma de un ente materializado

Señor, te pido en el nombre de tu hijo Jesucristo y por el poder de tu Santo Espíritu que rompas esta proyección mental que tengo frente a mí y que pueda ver quién es y la forma que tenía cuando vivía en la tierra. Que así me sea concedido si es tu santa voluntad.

 

Amén.

 

8.4.10. Oración de protección para defendernos de personas manipuladas por entes negativos

Señor, protégeme de todo mal y haz que esta persona obedezca la voz de tu Espíritu. Desarma y elimina a los que la atormentan y la ponen en mi contra. Haz que se vaya en paz y sánala de todos sus males.

 

Amén.

Comentario:

 

Esta oración es útil en cualquier situación en la que seamos agredidos por otras personas, quienes pueden estar siendo dirigidas por entes para hacernos daño. Se puede utilizar en el ambiente de trabajo, en caso de ser asaltados por un ladrón, si somos objeto de persecución de alguna persona obsesiva o perturbada, etc.

 

8.4.11. Oración para eliminar nuestro pensamiento negativo

Te pido, Señor, que limpies mi mente de todo mal pensamiento, aportando en ella ideas de amor y positividad hacia los demás. Te lo pido en nombre de tu hijo Jesucristo y por tu Santo Espíritu.

 

Amén.

 

8.4.12. Oración de los enamorados para María

Madre Nuestra, en tu nombre hemos unido nuestros corazones. Queremos que presidas nuestro amor, que defiendas, conserves y aumentes nuestra ilusión. Quita de nuestro camino cualquier obstáculo que haga nacer la sombra o las dudas entre los dos, apártanos del egoísmo que paraliza el verdadero amor y líbranos de la ligereza que pone en peligro la Gracia de nuestras almas. Haz que, abriéndonos nuestras almas, merezcamos la maravilla de encontrar a Dios el uno en el otro y que nuestro trabajo sea ayuda y estímulo para lograrlo plenamente. Conserva la salud de nuestros cuerpos, resuelve nuestras necesidades materiales, haz que el sueño de un hogar nuevo y de unos hijos nacidos de nuestro amor y del cuerpo sean realidad, y camino que nos lleve rectamente a tu Corazón.

 

Amén.

 

8.4.13. Oraciones pidiendo protección espiritual para otras personas

Si oramos pidiendo protección para otra persona, a los espíritus que estén con ella no les va a gustar y harán lo posible para evitarlo buscando alguna manera de agredirnos, o incluso puede pasar que la dejen y se queden con nosotros. Para evitarlo, es de vital importancia que a la hora de pedir protección para otros la pidamos en ese momento también para nosotros.

 

Por ejemplo, en la oración del manto:

 

Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, poned un manto sobre “nombre de la otra persona o personas” y sobre mí que nos cubra de la cabeza a los pies y que nos proteja de todo mal.

 

También os pido que con vuestra luz purísima y eterna guiéis a los espíritus que vagan por la tierra y que vuestros ángeles los encaminen al lugar que les hayáis destinado.

 

Se puede citar directamente el nombre de la persona, o usar expresiones del tipo “poned un manto sobre los aquí presentes”, “poned un manto sobre los presentes en esta sala”, etc. Se trata de ser lo más específico posible.

 

8.4.14. Oración para repeler rituales negativos que personas ajenas a nuestra casa realicen en ella

Si alguien visita nuestra casa y realiza oraciones o rituales en ella que atraigan a seres espirituales negativos sin que podamos impedirlo, o incluso si intuimos que los va a hacer y por cualquier razón no es posible hablar abiertamente del asunto con esa persona, podemos hacer la siguiente oración:

Padre, Hijo y Espíritu Santo, si alguien que visite mi/esta vivienda realiza en ella alguna oración o ritual que atraiga a entidades espirituales negativas, os pido que vuestros ángeles se las lleven al lugar más adecuado según vuestra Sabiduría. También os pido que, dado el caso, cada uno de los visitantes que las trajo sea confrontado con vuestro poder y gloria y que por ello entienda que nunca más debe hacerlo, permitid que se vaya en paz y sanadlo de todos sus males.  Que todo esto sea concedido si es vuestra santa voluntad.

 

Amén.

 

Nota: Se puede recitar cuando y cuantas veces lo pida el corazón.

 

En una situación como esta el mayor problema es que nuestra tendencia natural será la de querer confrontar a la persona directamente, lo que puede producir conflictos innecesarios. También será esperable que en nuestra mente se produzca toda una tormenta de emociones (miedos, odios, sensaciones de impotencia, etc.) que nos desequilibre emocionalmente y que, por ello, nos haga vulnerables ante el ataque espiritual.


Así, lo más importante será preocuparnos en hacer el esfuerzo mental de, verdaderamente, dejar la situación en manos del Señor. Hemos de tener la confianza de que si esta es conducida por Él, el resultado final va a ser mejor que con cualquier otra acción que hubiéramos podido realizar nosotros, pues su conocimiento de los motivos profundos de la situación será total y su justicia también.

​​Ir al siguiente punto: 9. Síntomas más usuales que indican influencia o posesión

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