5. EL MOMENTO DE LA MUERTE

En el momento de la muerte podemos tomar dos caminos. Entrar en el túnel de luz o no. Cuando el alma de la persona entra, está yendo hacia un plano más elevado, bajo la gracia del Señor. Incluso es común que seres angélicos o familiares que ya están con Él vengan a recibirla y, según los testimonios de aquellos que pasaron por una muerte momentánea y volvieron, se trata de una experiencia muy placentera, de extrema paz.

 

Este camino es el más común en personas que durante la vida tuvieron fe y se esforzaron por encaminarse hacia el bien.  Por otro lado, las almas que por maldad o ignorancia están contra Dios pueden tener la experiencia de entrar por un túnel de oscuridad que lleva al bajo plano astral, y pueden tardar días, años, siglos o incluso nunca conseguir pasar a los planos elevados, dependiendo esto de si consiguen arrepentirse del mal que hicieron durante su vida terrena y en su post mortem, y de si consiguen entrar en un proceso de aprendizaje del amor y de búsqueda de Dios.

 

Una de las situaciones más trágicas tal vez sea la de las personas que mueren con la consciencia alterada, tales como cuadros de demencia, amnesia, etc. En algunos casos puede ser que queden vagando por mucho tiempo en el bajo plano astral, por lo que es de especial importancia que sus seres queridos oren por ellas para que sean acogidas.

 

El caso de los niños es diferente. Mientras lo somos mantenemos un fuerte grado de inocencia y pureza espiritual, incluso en el caso de niños que mostraron comportamientos destructivos. Entonces, cuando un niño muere es inmediatamente llevado a los planos elevados por los seres angélicos.

 

En resumen, los lazos que nos atan más a este mundo son: el apego a lo material o a las personas, la ignorancia y la maldad, y sólo hay un modo de que el Señor se apiade de nosotros, y es buscarlo con respeto, perseverancia, amor y fe.

 

5.1. El momento de la muerte en las personas poseídas

Pueden darse varias situaciones dependiendo de la índole de la persona poseída y del tipo de espíritu que la posee.

1. En el caso de la persona poseída creyente y que ha buscado el bien durante su vida.

Pasará por el túnel de luz, y los seres santificados (seres angélicos o familiares que están en la gracia de Dios) la acogerán. Si el espíritu posesor es un alma en pena también podrá ser acogido. De hecho, eso es lo que el espíritu busca muchas veces al vincularse a este tipo de persona.

Si el espíritu que la poesía es un ente diabólico, habrá buscado corromperla y acabar con su fe durante su periodo de vida, pero si no lo logró, se quedará en la tierra para buscar a una nueva víctima.  

 

2. En el caso de la persona poseída no creyente.

Como ya se ha dicho, la persona que por su ignorancia espiritual, por su mala índole o por haber sido corrompida por el espíritu negativo no se acoge a Dios, suele ser esclavizada por el ente posesor.

Ir al siguiente punto: 6. Los ángeles

 

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now