19. PELIGROSIDAD DE LA MAGIA

La magia no es otra cosa que una acción ritual mediante la cual el ser humano manipula las energías de tipo psíquico o espiritual para algún fin. Cuando ese ritual se mantiene dentro de los límites de la ética se llama magia blanca y cuando los sobrepasa, magia negra.

 

Si bien, a la hora de conseguir algo que queremos, ¿cuál es la diferencia entre el ritual mágico y la oración a Dios? Sobre todo esta: la oración es esencialmente humilde, pues pedimos lo que deseamos asumiendo que sólo vamos a recibirlo si se trata de algo bueno y que vaya a hacer bien a nuestra alma. La magia, por otro lado, es esencialmente egóica, incluso la considerada blanca, pues el mago tiene la pretensión e ilusión de dominio sobre las energías que está movilizando.

 

En aquellos que se inclinan a la práctica de la magia, sea del tipo que sea, existen deseos infantiles de omnipotencia y omnisapiencia. Aunque se ejerza por algún un motivo verdaderamente altruista, siempre se da también un deseo más o menos inconsciente de ejercer poder (y es necesario tener en cuenta que lo que impulsa la avidez de poder es la baja autoestima). Entonces, por tener como motivación básica una debilidad psicológica, cualquiera de esos rituales debilita nuestros campos de protección energética naturales frente a los espíritus. Incluso los hechizos en los que se pretende invocar ángeles son nocivos.

 

Por otro lado, es extremamente raro que una persona consiga resultados efectivos en un ritual mágico a causa de la fuerza de su energía psíquica. Salvo en rarísimas excepciones, son espíritus negativos quienes se encargan de producir algún efecto, aún en la magia, insistimos, supuestamente blanca. Cualquer ritual mágico produce un tipo de energía mental que los atrae y una vez que se vinculan a la persona se inicia su proceso de perversión y destrucción, tanto del ejecutor del rito como, dado el caso, de quien lo encargue, pues los entes siempre se cobran el servicio, da igual si es a corto o a largo plazo.

 

También puede suceder que, cuando el iniciante observa en sus primeros pasos que la ejecución de magia blanca produce resultados prácticos, el apetito de poder y conocimiento empiece a aumentar (la magia es una actividad extremamente adictiva) hasta el momento en que, atizado por los entes, sienta que para obtener más hay que empezar a explorar algún otro tipo de magia un poco menos blanca y más “gris”, esto es, que no le de tanta importancia a la ética, y se va avanzando cada vez más por ese camino hasta verse inmerso sin darse cuenta en la magia negra. Muchos practicantes de esta última creen incluso, sobre todo en las fases iniciales de aprendizaje, que con eso están haciendo igualmente el bien.

 

19.1. Sobre los rituales de magia destinados a agredir personas

Suelen incluir la mención del nombre de la víctima y con frecuencia utilizar algún objeto suyo. A la práctica, lo que el realizador del ritual hace es movilizar espíritus malignos contra ella, los cuales le provocarán conflictos, accidentes, enfermedades e incluso la muerte. Aunque en los rarísimos casos en los que el mago está dotado de genuino poder psíquico, los videntes han observado que se forman como unos delgados “hilos” de energía que conectan el cuerpo de la víctima con el de este, a través de los cuales puede manipularla a distancia.

En la inmensa mayoría de las veces en que una persona siente que le han hecho magia negra, ni siquiera ha llegado a producirse ritual alguno, se trata sólo de la influencia de algún ente negativo que ya estaba con ella y que le infunde esa idea para debilitarla y poder manipularla mejor, causándole además todos los problemas que la persona atribuya a la magia.

De todos modos, insistimos en que el ritual más potente y temible puede ser anulado por Dios, pues el poder de la mente del ser humano es algo siempre limitado, lo que no pasa con el poder del Señor.




 

19.2. Diferencias básicas entre oración a Dios e invocación mágica

 

ORACIÓN A DIOS

 

Dios coopera

 

Amor

Respeto a la decisión

de Dios

 

Origen divino/elevado

de la energía recibida

 

Repele espíritus negativos

 

Recepción de energía 

espiritual en cantidad 

adaptada a necesidades 

específicas

INVOCACIÓN MÁGICA

Dios no coopera

 

Deseo de poder

 

No respeto a la decisión

de Dios

 

Origen humano de la energía

(energía psíquica) o recibida

de seres espirituales negativos

 

Atrae espíritus negativos

 

Emisión de energía

limitada a la capacidad

psíquica de quien la emita,

ya parta del propio individuo o

de espíritus negativos

Observación: La oración a Dios se puede pervertir si se le otorgan las funciones de una fórmula mágica. Por ejemplo,  alguien puede adoptar un salmo de la Biblia y recitarlo durante un número tal de días con la intención de “forzar” a Dios a que le conceda tal deseo, que puede ser incluso antiético. Obviamente que en estos casos el Señor no va a cooperar en absoluto, aunque es posible que ese deseo llegue a realizarse igualmente gracias a la fuerza psíquica de la propia persona o a la de las entidades negativas que la acompañen. En ese caso, las consecuencias finales siempre serán dolorosas para los implicados.

Ir al siguiente punto: 20. Propuesta de un sistema de autoprotección espiritual

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