6. LOS ÁNGELES

Los ángeles o seres angélicos son seres espirituales no humanos, benéficos, y que cumplen diversas funciones al servicio de Dios, como el caso del ángel de la guarda. Son seres de luz sutilísimos y purísimos, y normalmente no bajan a nuestro plano denso, hoy más que nunca cargado de una gran cantidad de energías negativas, sino que cuando es necesario que nos ayuden lo hacen enviándonos energía desde los planos elevados, inspirándonos a través de sueños o intuiciones para resolver los problemas específicos que necesiten de su ayuda, aumentando nuestra energía vital, infundiéndonos coraje, avisando sobre peligros, dándonos esperanza, etc. O si bajan, lo hacen muy momentáneamente, pues cuando están en nuestro plano se sienten mal. Para ellos, estar en él representa un sacrificio, que realizan apenas por amor a nosotros y a la creación.

Puesto que en todo momento están disponibles, no es en absoluto necesaria la realización de milagros ni de exhibiciones ostentosas, como puedan ser las materializaciones espirituales. Entre otros motivos, porque ello también puede causar trastornos psíquicos de diversa índole en la persona, como el excitar sentimientos de vanidad (haciéndola creer que es una “elegida”), que se les confunda con delirios o, aún peor, facilitar la acción de espíritus perversos cuya estrategia para hacer daño es mostrarse con apariencia angélica.

La persona creyente es orientada y nutrida continuamente, aunque es necesario adoptar siempre una postura crítica, hacer siempre un ejercicio de discernimiento para ver de dónde viene la información recibida. Si la información realmente viene de los planos elevados, los seres angélicos se encargarán de mostrárnoslo con pruebas fehacientes e inequívocas.

Ir al siguiente punto: 7. Algunas de las formas de acción más usuales de los espíritus negativos

 

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