3. EL LENGUAJE ESPIRITUAL

Uno de los códigos básicos de comunicación que el Espíritu utiliza para interactuar con el ser humano es el lenguaje simbólico. El símbolo es una imagen cargada no sólo de significados, sino también de emoción, y su mensaje es captado tanto por nuestra percepción consciente como, y sobre todo, por nuestro inconsciente y por el alma. También es el lenguaje de los sueños, que son uno de los canales más frecuentes para recibir tanto inspiraciones que vienen de lo alto como de los espíritus inferiores. No es casualidad que, por ejemplo, los rituales religiosos y mágicos utilicen símbolos, e incluso el propio lenguaje es esencialmente simbólico, pues no es otra cosa que signos que se asocian a objetos, conceptos y emociones. Así, cuando se activa una imagen, idea o emoción en nuestra mente, eso es energía que está moviéndose, y produce cambios en la realidad, en nosotros y/o en nuestro entorno. Este concepto es la base del sentido de la oración y del ritual.

Cualquier objeto de nuestra realidad e incluso los creados por nuestra imaginación pueden, en el contexto adecuado, funcionar como un símbolo. Así, por ejemplo, un árbol puede simbolizar el proceso vital de un individuo, un dragón su destructividad, un simple círculo puede representar el universo, etc.    

Por otro lado, imaginemos que un ser tan inabarcable como la Divinidad quiere hacerse presente ante el ser humano: una manera perfectamente apropiada y comprensible para hacerlo puede ser el manifestarse a través imágenes como “Padre”, “Madre”, “Hijo”...

Así, los seres espirituales, benignos o no, se comunican con nosotros a través de códigos que podamos comprender (imágenes simbólicas, en esencia), tales como figuras humanizadas, objetos como la cruz, determinadas formas de actuar, determinados nombres... para hacerse asequibles a nuestro modo de percibir las cosas.

 

 

 

 

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